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Anarquía y el código fuente

1. September 2008 von Christian Imhorst

¿Qué tiene que ver el movimiento de software libre con el anarquismo?

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Traducciones:
1. Anarchie und Quellcode (Alemán)
2. Anarchy and Source Code (Inglés)
3. Αναρχία και Πηγαίος Κώδικας (Griego de Vasilis Papavasileiou)
4. Анархия и исходный код (Ruso de Dmitriy Skorobogatov)
5. Anarquía y el código fuente (Traducción de Vicente Vargas Martinez)

Introducción

En un restaurante de Nueva York, dos hombres estaban almorzando y meditaban sobre los pasos a seguir para su pequeña revolución. Uno de ellos, Eben Moglen, reflexionaba sobre la impresión que le darían a la gente que pasaba a su lado: “Aquí estamos nosotros, dos anarquistas barbudos, reflexionando sobre los pasos a seguir. Cualquiera que escuchara nuestra conversación pensaría que estamos locos. Pero yo estoy seguro que sentados juntos en esta mesa, estamos preparando una revolución.” La persona que estaba sentado al frente, Richard Stallman, sería el que realizaría una revolución (ver Williams 2002, p.184)
No sólo Eben Moglen, Profesor de derecho de la Columbia Law School, se considera un anarquista. Richard Stallman, uno de los personajes más destacados del movimiento de software libre, también se define así. No debemos imaginarnos a los anarquistas de la software libre bajo el cliché de unos extremistas con cabello despeinado, mirada loca y una bomba en cada mano. Todo lo contrario, en vez del caos, Stallman reclama un nuevo orden de la propiedad intelectual visto desde una ética de hacker: el acceso al saber debe ser libre, descentralizado, antiburocrático y antiautoritario. Como norteamericano, Stallman no tiene ningún escrúpulo en denominarse anarquista ya que el término anarquista en EE.UU tiene un significado diferente que en Europa. Para David DeLeon, Profesor de Historia de la Universidad Howard en Washington D.C., el anarquismo es la única crítica constructiva radical a la sociedad liberal de EE.UU, como lo indica en su libro “The American as Anarchist.” Además, esta es mi hipotesis: el anarquismo norteamericano es una condición clave de la ética hacker (Imhorst 2004).

El mensaje de Stallman es un mensaje político radical ya que tiene como objetivo la propiedad privada, uno de los pilares de la sociedad en la que vivimos. La propiedad intelectual representada por el software es la forma de generar dinero del recién pasado siglo XX y del siglo XXI que acaba de comenzar. En fin de cuentas, Bill Gates, el hombre más rico del mundo no adquirió sus riquezas haciendo negocios con petróleo, oro o especulando con acciones sino vendiendo software. Desde 1980, a través de Copyrights y patentes sobre la propiedad intelectual en forma de software se puede ganar miles de milliones de dólares.
Los enemigos de Stallman le reprochan su interés en abolir la propiedad intelectual y el que busque realizar una utopía comunista con su moviemiento de software libre. Él mismo no se considera comunista o un enemigo público anticapitalista que quiera suprimir la propiedad. La licencia de Stallman, la GNU General Public License (GPL), expresión del espíritu libre del movimiento de software libre, tampoco se refiere a la abolición de la propiedad intelectual. Al contrario, quiere preservar una forma específica de la propiedad intelectual.
A través de la GPL, el programador de software libre traspasa el control de su obra pero no así la obra misma. El se reserva el derecho como autor sobre su programa. Se le conceden ciertas libertades al usuario de este software, como la libertad de modificar la obra y de publicarla modificada. Esta libertad depende sólo de una condición: la obra modificada también debe ser publicada bajo la licencia de GPL. Ya existen licencias similares para libros, música y otras formas de propiedad intelectual. Estas libertades no pueden ser suprimidas por nadie. El software libre no debe ser la propiedad de un individuo sino la propiedad de todos. Lo contrario es el software propietario.
Un programa propietario como Microsoft Word es propiedad privada de la empresa Microsoft. La persona que instala Word sólo tiene derecho de uso sobre el programa. La licencia extensa existe para proteger Word de ser repartido y modificado. Al contrario, la licencia GPL exige la modificación y la repartición del software. Nadie está excluído de la propiedad de un software de licencia GPL. Por esta razón, es imposible que alguien controle la distribución. La persona que quiere usar este software puede simplemente copiarlo y distribuirlo. De esa forma, aumenta rápidamente la disponibilidad del programa. Sin duda, la licencia GPL impide que alguien sea excluído del uso del software libre pero por otro lado, imposibilita que alguien haga de un software libre uno propietario. A nadie se le puede impedir que use el sistema operativo libre GNU/Linux y a nadie se le puede restringir su uso. A cualquiera que descarge a través del internet GNU/Linux, lo instale en su ordenador, regale o venda copias del mismo, tambien le pertenece. En este sentido, la licencia GPL es una anti-licencia, por lo que Stallman habla de Copyleft en vez de Copyright.
La ética hacker es fundamental para la filosofía política de Stallman. Es un código que se atribuyó un grupo de aficionados en computación del Massachusetts Institute of Technology (MIT) a finales de los años cincuenta. Ellos aprendieron juntos a programar los primeros ordenadores en el MIT y compartieron estos conocimientos entre ellos. Denominaron hackear el programar juntos, aprender e intercambiar libremente los conocimientos y a ellos mismos como hacker, antes de ser denominados piratas cibernéticos por los periodistas. La ética hacker tiene sus elementos anarquistas en la exigencia de la libertad y la descentralización, así como en sus tendencias antiburocráticas y antiautoritarias.
Mientras que el anarquismo ha desaparecido mayoritariamente en Europa, sigue existiendo en la tradición norteamericana. En su libro “The American as Anarchist”, DeLeon explica este fenómeno a través de tres características esenciales del modo de vida norteamericano: el protestantismo radical como religión sumamente interiorizada, un gran territorio en el que las diferentes comunidades pudieron escapar al control del estado y el capitalismo anárquico norteamericano.

Nuestros radicales se concentran en la emancipación, quieren romper las cadenas del poder en vez de forjar nuevas. Son salvadores y no fundadores de instituciones, reinvendican los derechos de la mujer, de los homosexuales, de los negros y luchan por una teología de la liberación; son profetas en vez de curas; anarquistas y no administradores. En general, suponen que el espíritu liberado necesita poco o ningún liderazgo. (DeLeon 1978, p.4)

Radicalismo norteamericano

Despúes de dos siglos de indepencia, el anarquismo en los EE.UU se diferencia fundamentalmente del anarquismo europeo o ruso. Los habitantes de los EE.UU. se dieron una propia identidad nacional cuando se emanciparon de Europa. De este modo, crearon su radicalismo liberal propio del “new lands, new men, new thought” (Nuevos territorios, nuevos hombres y nuevos pensamientos). El radicalismo norteamericano era algo nuevo y no solamente una variación del radicalismo europeo. Los anarquistas norteamericanos nunca quisieron suprimir toda autoridad. Eran representantes de una nueva forma de orden, el orden del anarquismo norteamericano. Lo problemático del concepto de anarquismo es que nunca puede ser una doctrina o una teoría estática. El anarquismo puede ser reformulado por cualquiera de sus seguidores y representado en formas diferentes. Esto tuvo como efecto en EE.UU. la división entre un anarquismo de “derecha” y uno de “izquierda”. No se puede esperar que los anarquistas tengan una teoría política consistente ya que el anarquismo es una teoría de adaptación a las circunstancias. Es precisemente esa capacidad de adaptación que hizo que el anarquismo nos haya acompañado a través de la historia de la humanidad y que se expresó en los últimos tiempos intensivamente en el movimiento hippie.
Los hippies anarquistas de California fueron los pioneros de la contracultura de los años sesenta e influyeron los movimientos izquierdistas del mundo entero. Con su forma política de “accion directa” (un término más antiguo de la tradición anarquista es el de “la propaganda de la acción”) organizaron campañas en contra del militarismo, del racismo, de la discriminación sexual, etc. En su ensayo “La Ideología Californiana”, los sociólogos ingleses Richard Barbook y Andy Cameron los denominaron “liberales en el sentido social de la palabra.” El movimiento hippie no creó jerarquías como la izquierda tradicional, sino colectivos y estructuras democráticas.

Además, la izquierda californiana combinó la lucha política con una rebelión cultural. Al opuesto de sus padres, los hippies se negaron a vivir bajo las estrictas convenciones sociales a las cuales la gente tenía que someterse en el ejército, en las universidades, en las empresas y también en los partidos políticos de tendencia izquierdista. Por el contrario, mostraron su repudio en contra del mundo ordenado vistiendo ropa poco convencional, viviendo una promiscuidad sexual, escuchando música a todo volúmen y tomando drogas relajantes (Barbrook y Cameron 1997).

El hacker anarquista

Los primeros aficionados de computación del MIT no se interesaban en la promiscuidad sexual ni en la música fuerte o las drogas relajantes. A pesar de eso, seguían teniendo algunas cosas en común con los hippies, es decir, el rechazo por las estructuras autoritarias y burocráticas y la exigencia de su superación. En su libro “Hackers – Heroes of the computer revolution”, Steven Levys dice que la subcultura del hacker se creó a finales de los años cincuenta en el MIT. Durante la primavera de 1959, la universidad impartió su primer curso de programación. Usar un ordenador significaba en aquel entonces algo que requería mucho esfuerzo. Los ordenadores eran máquinas gigantescas que se programaban a través de tarjetas perforadas y no tenían pantallas. Por lo tanto, antes de poder programar un ordenador con tarjetas perforadas, había que obtener el visto bueno de los ingenieros que supervisaban las computadoras y se autodenominaban sacerdotes. Cuando los primeros hackers como Peter Samson, Bob Saunders o Alan Kotok intentaron usar unos de esos ordenadores IBM que costaban milliones, los “sacerdotes” los echaron de la sala.

Trabajar con uno de esos ordenadores IBM era frustrante. No existía nada peor que el tiempo de espera entre la importación de las tarjetas perforadas y la emisión del resultado. Si te habías equivocado con una letra al preparar la instrucción, se derrumbaba el programa y te tocaba comenzar de nuevo con el proceso. Eso iba junto con la extención de reglas malditas que envenenaban el ambiente en el centro de computación. La mayoría de las reglas sólo se inventaron para impedir el acceso a los ordenadores a locos aficionados en computación como Samson, Kotok y Sanders. La regla más estricta era aquella que decía que nadie podía tocar o manipular el ordenador. Eso era algo que los volvía locos. (Levy 1984, p.27)

A Samson y Kotok no les satisfacía mirar los ordenadores. Querían saber como funcionaban. Empezaron entonces a seguir cursos de computación para lograr así de una vez por todas averiguar como funcionaba un ordenador. Las reglas estrictas que reinaban en la sala de los computadores que funcionaban con tarjetas perforadas y los sacerdotes que supervisaban los ordenadores hacían muy difícil que se pudiera hackear. Por eso, la subcultura de los hackers se desarolló cuando se inventó la siguiente generación de computadoras que ya no necesitaba tarjetas perforadas. Si se quería utilizar uno de los nuevos ordenadores, ya no se tenía que superar los obstáculos burocráticos tan excesivos como los que regulaban el uso de las viejas máquinas IBM. Dado que los programas se podían iniciar directamente a través de un teclado y una pantalla sin tener que importar un montón de tarjetas perforadas, los nuevos ordenadores inspiraron a los programadores a crear una nueva forma de programación y los hackers fueron sus pioneros. Además, se conectaban varios teclados y pantallas a un ordenador, lo cual hizo posible que varias personas pudieran usar un ordenador al mismo tiempo mientras se repartían las capacidades del mismo.

La ética hacker

Los jóvenes hackers desarollaron su ética luchando diariamente por adquirir tiempo de computación y en contra de las autoridades que les impedían programar.. Aún eran pocos y todavía no tomaban muy en serio esta ética hacker, como sí llegarían a hacerlo posteriormente. La ética hacker no se publicó como manifesto, se divulgó de boca en boca durante los primeros años. Tampoco fue discutida pero los Hacker que la aceptaron la consideraron como axioma. Los puntos más importantes de la ética hacker son el acceso ilimitado a las capacidades del computador y el libre acceso de toda información.. Además, hay que desconfiar de las autoridades y hay que fomentar la descentralización (Levy 1984, p. 40 y sgtes.).
Fue sobre todo la administración universitaria quien impidió fuertemente el acceso a los ordenadores para los hackers. Los sistemas abiertos sin burocracia ni autoridades les permitieron trabajar más productivamente con los ordenadores. Sin el control autoritario de los sacerdotes de IBM, lograban mayores avances con los ordenadores. Al usar las máquinas IBM, adquirían mayor poder sobre ellas. Por esta razón, es evidente que desconfiaran de cualquier otro poder que los limitara y que les impidiera usar su poder sobre los ordenadores.
Levy relata en su libro “Hackers…” la historia de la cultura hacker y de la ética hacker en el MIT hasta su fin provisional en 1984. Un capítulo entero trata de Richard Stallman, al cual Levy denomina el último verdadero hacker. Es ahí donde dice Stallman que la cultura hacker en el MIT fue un ejemplo vivo de una organización anarquista y maravillosa, antes que fuese disuelta. Stallman creó una nueva comunidad teniendo como modelo la cultura hacker, el proyecto GNU, uno de los pilares más importante del movimiento de software libre.
El movimiento de software libre abarca mucho más que el proyecto GNU. La distinción más notoria es entre los seguidores de la licencia BSD y de la licencia GPL. La licencia BSD ( Berkeley Software Distribution) representa una versión del sistema operativo Unix que se originó en la Universidad de California de Berkeley a finales de los años setenta. La licencia BSD denomina hoy una serie de derivados de Unix como el FreeBSD, NetBSD o el OpenBSD. Al contrario de la licencia GPL, la licencia BSD permite que bajo ciertas condiciones se use el código fuente para crear un software propietario. No hace mucho tiempo, sólo se necesitaba agradecer públicamente a la Universidad de California.
Al comienzo de un proyecto de software, la pregunta acerca de su publicación bajo la licencia GPL o la de BSD puede ser un objeto de disputa. Si se decide usar la licencia BSD, se permite entonces a todos crear versiones comerciales basándose en su trabajo. El periodista Peter Wayner menciona en su libro “Free for All: How Linux and the Free Software Movement Undercut the High-Tech Titans” esa discusión.

Une persona que decida sumarse al movmiento de la licencia GPL tendrá probablemente menos problemas con Richard Stallman o por lo menos, renunciará a hablar públicamente mal de él. Los seguidores de GPL tienden hacia una iconocrasia individualista, están demasiados orgullosos de sus proyectos y son impulsados por una extraña combinación de convicción personal e histeria que proviene de un autoestima demesurado. Sin embargo, los seguidores de BSD parecen ante todo más pragmáticos, más organizados y más concentrados. (Wayner 2001, 135).

Los partidarios de la licencia BSD no crean ningún culto alrededor de su licencia. En la mayoría de los casos, simplemente recalcan las libertades que proporciona la licencia BSD en comparación a la licencia GPL. Carecen de representantes carismáticos como Richard Stallmann o Linus Torvalds. Por esta razón, los proyectos BSD son ignorados por la prensa ya que no se interesan por la cruzada de Stallman para liberar el código fuente.
Sin embargo, el punto de vista de Stallman es más radical. El propone un sistema de software libre que se parezca a Unix pero mejorado. Por esto, denominó su obra GNU que es un acrónimo recursivo para “GNU’s Not Unix”. Desde ese entonces, la meta del proyecto GNU es crear un sistema operativo completo, libre y óptimo. Desde el principio, quería ser algo más que un receptáculo de software libre. GNU es un sistema de software que quiere sustituir todo software propietario por un software GNU. Con la fundación del proyecto GNU empieza la cruzada de Stallman. La libertad que antes sólo estaba codificada en la ética hacker es expresada por un contrato legal entre el autor y el usuario a través de la licencia GNU General Public License. La licencia GPL quiere impedir que el software libre sea mal explotado.

El anarquismo de la iniciativa Open-Source

El 15 de Mayo de 1969, unidades policiales armadas bajo orden del gobernador de California Ronald Reagan irrumpen en el People’s Park cerca del campo de la Universidad de California para disolver una manifestación de hippies. Una persona murió y cientos de ellas fueron heridas. La élite conservadora con su representante Ronald Reagan y la contracultura de los hippies parecían ser dos contradicciones antagónicas. No obstante, David DeLeon revela en su libro “The American as Anarchist” que el gobernador Reagan y los hippies serían más bien dos extremos del anarquismo norteamericano. Para DeLeon, el anarquismo en los EE.UU. representa una crítica radical de derecha y de izquierda hacia la sociedad liberal norteamericana. El denomina las dos alas como los ‘libertarios de derecha y de izquierda’ (libertarians). Bajo este concepto, la palabra libertario sólo es una palabra diferente para decir anarquista.
Si aplicamos esta teoría de DeLeon a los partidarios de GPL y los militantes de la definición de Open-Source, nos encontramos de igual modo frente a dos extremos del anarquismo norteamericano. En su ensayo “The Cathedral and the Bazaar”, Eric S. Raymond caracteriza estos dos extremos con el modelo “Catedral” y el modelo “Bazar” (ver Raymond 2001). En su libro de 1975 “The Mythical Man-Month: Essays on software engineering”, Frederick P. Brooks estableció la teoría que un proyecto de software se retrasa proporcionalmente al número de programadores que participan en el proyecto (ver Brooks 1995). Como muchos otros hackers, Eric Raymond, antiguo miembro del proyecto GNU, creía que demasiados programadores complicarían la programación, basándose en la ley de Brook que dice que un proyecto software es más eficiente con un número pequeño de programadores. Los proyectos de software del proyecto GNU se componen también de pocos programadores. Bajo el asombro de Raymond, Linus Torvalds demostró lo contrario publicando rápidamente su proyecto Linux: Mientras más hackers invitó a trabajar en el proyecto Linux, mejor resultaba.
Raymond anotó sus observaciones en el ensayo “The Cathedral and the Bazaar”, donde pone en contraposición los diferentes estilos de dirección del proyecto GNU y del proyecto Linux. Desarolló este ensayo a partir de una conferencia que dio por primera vez en 1997 en un congreso de Linux en Alemania. El título del ensayo proviene de su analogía central: los programas GNU serían más bien catedrales impresionantes, monumentos de la ética hacker planeadas centralmente, creados para la eternidad. En cambio, el proyecto Linux aparenta ser más un bazar lleno de comerciantes chismosos. Dentro de esta analogía, también se encuentra una comparación entre Stallman y Torvalds. En este caso, Stallman sería un representante clásico de los arquitectos de catedrales. Es el gurú de la programación que puede desaparecer por 18 meses para reaparecer con un genial compilador de C. Al contrario, Torvalds sería el anfitrión de una fiesta, distribuye las discuciones sobre el diseño de Linux entre los grupos del proyecto. Sólo interviene si hay tanta discordia en un grupo que se necesita un arbitro. En fin de cuentas, es Torvalds él que decide lo que hará parte del Kernel. Su función más importante consiste en mantener el flujo de ideas.
El análisis de Raymond le dio la fama de ser un ‘evangelista del mercado libre’. El está contra la intervención del estado en el mercado. Para él, el individuo debe ser reforzado a través de la desregularización, lo que también incluye el derecho de portar armas. DeLeon le asignaría en “The American as Anarchist” en la categoría de ‘libertario derechista’. Los ‘libertarios derechistas’ son aquellos que opinan que el gobierno debe dejarlos tranquilos para que ellos hagan lo que les apetezca con su dinero y sus armas. En el momento en que Raymond analizó el movimiento de software libre y su anarquismo productivo, descubrió lo que como libertario derechista quería descubrir: un mercado libre no reglamentado. Según él, la base del éxito del movimiento de software libre es la libertad del usuario. El modelo “bazar” ya representa en sí una máxima desregularización y libertad ya que diversos comerciantes compiten entre ellos. Al contrario, los proyectos GNU o la creación de software propietario por parte de empresas se estructuran de forma parecida a las comunidades mediavales: la construcción de la catedral es empujada con el dinero de la ciudad por parte de un grupo de curas y representa la realización de las ideas de un arquitecto. Bajo estas condiciones, la obra sólo se puede realizar si hay suficiente dinero, un arquitecto bien dotado y trabajadores. Al contrario, en el “bazar” los diferentes comerciantes intentan arruinarse mutuamente. El ganador de esta competencia tiene entonces la mayoría de los clientes, visto bajo un concepto social-darwinista: él que mejor se adapta es el que sobrevive.
El problema del ensayo de Raymond es que ni los proyectos de GNU son catedrales puras, ni el proyecto Linux es realmente un “bazar”, especialmente el proyecto Linux con sus publicaciones a corto plazo y sus miles de colaboradores, Linus Torvalds sigue estando en la punta de la pirámide, es él que decide finalmente lo que podrá formar parte del Kernel. El proyecto Linux se puede definir mejor como una forma combinada, ni totalmente una catedral, ni totalmente un bazar.
En su conferencia de 1997, Raymond tambien habló del software libre. En febrero de 1998, reemplazó el término software libre por el de Open Source. Para él y algunos de los partidarios del movimiento de software libre, Stallman se convirtió en un estorbo. Pensaban que Stallman daba una mala imagen a los comerciantes con sus comentarios políticos que parecían ser muy comunistas. Además, querían impedir que el movimiento se concentrara demasiado en la licencia GPL. Deseaban un sistema de software que diera espacio no sólo al software de licencia GPL, sino también a otras licencias como BSD o similares. Y este sistema lo llamaron Open Source. En su libro “Freie Software — Zwischen Privat- und Gemeineigentum” Volker Grassmuk comenta el hecho de la siguente manera:

‘Free’ no sólo tiene un doble sentido (‘cerveza gratis’ o ‘libre exprexión’), sino se había tranformado obviamente en ‘The land of the Free,’ en una palabra indecente, de confrontación, de alguna forma en la palabra de cuatro letras con conotación comunista. (Grassmuck 2002, p.230)

El último verdadero hacker

En su libro “Hackers”, Levy entrevistó también a Richard Stallman. Dedica un capitulo entero a su vida, que no sin razón tituló “Epilogue: The Last Of The True Hackers” (Epílogo: el último de los hackers), puesto que en 1984 la situación era pésima para el software libre. Stallman pertenece a la generación de los primeros hackers que habían programado máquinas gigantestas IBM en las universidades norteamericanas. La gente joven que empezó a aparecer en los años ochenta en las salas de computación de las universidades aprendían a programar en su pc, libre de cualquier ética o comunidad hacker.

Estos jóvenes programaban tan bien como sus antecesores. Pero con ellos apareció un fenómeno nuevo que consistía en el hecho que sus programas aparecían en las pantallas con Copyrights. Para Stallman, quien defendía la idea de que toda información debe fluir libremente, este hecho era una blasfemia. ‘Yo pienso que el software no debe pertenecerle a nadie’ ya que esta práctica sabotea a toda la humanidad. Eso impide que la gente saque el máximo provecho del software. (Levy 1984, p.419)

Estos nuevos hackers no se interesaron mucho en la ética hacker. Stallman había aprendido en el centro de computación del MIT que una institución anarquista podía ser posible. Lo único que le faltaba era más gente que participara. La razón de este fenómeno era la descentralización por el hecho que ahora, cada hacker tenía su propio ordenador en casa. A principios del los años ochenta, él se sentía como el último partidario de un movimiento muerto organizado en torno a los principios anarquistas de la ética hacker. Quería reanimar este movimiento. Con el movimiento de software libre renace la cultura hacker y Stallman se propone liberar el código fuente de toda licencia propietaria.

El movimiento de software libre en la forma de GNU, BSD o iniciativa Open Source es la crítica radical y anarquista al orden de la propiedad intelectual no sólo en la sociedad liberal de EE.UU., sino en el mundo entero globalizado. Al contrario de los representantes de la licencia BSD o del anarquismo de libre mercado de Eric Raymond, Stallman aboga por un anarquismo cooperativo que bajo las palabras del anarquista francés Jean-Paul Proudhon plantea que la propiedad es un robo. Para la mayoría, la abolición de la propiedad intelectual es impensable. No obstante, hace medio milenio, la propiedad privada era inconcebible. Así lo comenta Jeremy Rifkin en su libro “Access”:

Que superemos el sistema de mercado y el intercambio de mercancías es una cosa inimaginable para la mayoría de la gente, como había sido algo inconcebible hace medio milenio cercar y privatizar el terreno y el trabajo y de esa forma integrarlos en relaciones de propiedad privada. (Rifkin 2000, p.14)

Stallman y la fracción de GNU del movimiento de libre software quieren liberar no sólo la propiedad intelectual en forma de software de las licencias propietarias, sino también los libros y la música. Lo declara Stallman en una conversación publicada en Spiegel Online: “Yo voy más en dirección a la idea anarquista de izquierda, que nos juntemos libremente y reflexionemos como podemos mantener a todos cooperando.” (Klagges 1996).

Traducción de Vicente Vargas Martinez

Bibliografía

Barbrook, R. und Cameron, A. (1995), `The Californian Ideology’. http://www.alamut.com/subj/ideologies/pessimism/califIdeo_I.html [30th November 2004].

Brooks, F. P. (1995), The Mystical Man-Month: Essays on software engineering. New York.

DeLeon, D. (1978), The American as Anarchist. Baltimore, MA.

Grassmuck, V. (2002), Freie Software – Zwischen Privat- und Gemeineigentum. Bonn.

Imhorst, C. (2004), Die Anarchie der Hacker – Richard Stallman und die Freie-Software-Bewegung. Marburg.

Klagges, H. (1996), `Es reicht mir nicht, nur einfach neugierig auf die Zukunft zu sein, ich will etwas ändern’. Interview with Richard Stallman. http://www.klagges.com/pdf/interview_stallman.pdf [30th November 2004].

Levy, S. (1984), Hackers: Heroes of the Computer Revolution. New York.

Raymond, E. S. (2001), The Cathedral and the Bazaar: Musings on Linux and Open Source by an Accidental Revolutionary. Sebastopol, CA.

Rifkin, J. (2000), The Age Of Access. New York.

Wayner, P. (2001), Free For All. How Linux and the Free Software Movement Undercut the High-Tech Titans. New York.

Williams, S. (2002), Free as in Freedom – Richard Stallman’s Crusade for Free Software. Sebastopol, CA.

Copyright © 2005 CHRISTIAN IMHORST.
Se concede el permiso de copia, de distribución y/o de modificación de este documento bajo los terminos de la GNU Free Documentation License, versión 1.2 o recientes, publicadas por la Free Software Foundation.

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